Hagan cola para mamarla (?)La noche del miércoles en Montevideo terminó muy convulsionada.
Se esperaba un estadio-caldera, un partido jugado con dientes apretados, con mucho roce, como una final. No pasó casi nada de eso, el partido fue mediocre y en esa mediocridad se destacaron, Verón y Demichelis. El equipo argentino cuidó bien su arco y en una jugada con mucho de fortuna pudo marcar el único gol del partido.
Pero el hecho destacado fue, sin dudas, la frase del DT del combinado nacional: “que la sigan chupando”. La misma fue repetida en varias ocasiones.
Hay demasiadas cosas para analizar a partir de estas, cuanto menos desafortunadas, declaraciones. No voy a hacer una defensa corporativa del periodismo (porque además todavía no lo soy) porque en el medio hubo y hay de todo. En mi caso, y en muchos más, las críticas fueron dirigidas al mamarracho en que se había convertido la selección. Sin plan, sin apego al trabajo, convocatorias compulsivas, gloria y devoto para jugadores sin explicación (Papa, Carrizo, Andujar), el representativo de A.F.A. fue más un montón de individualidades que un verdadero equipo.
El papel del periodismo deportivo es algo que tenemos que revisar. El rol del comunicador está totalmente deformado en nuestro país. Con una exposición que sobrepasa lo recomendado, el conductor/notero/columnista de radio o TV, creyó que era el protagonista de todo esto y muchas veces las funciones se trastocaron. Hay para todos los gustos, los malintencionados, los oportunistas, arteros, los lamebotas, etc. Esta crítica (que tanto se le pide al equipo) también tiene que hacerse hacía adentro del periodismo deportivo (y el periodismo todo también).
De Maradona ¿qué otra cosa podíamos esperar? Realmente, no podíamos pretender que salga en un tono conciliador, tratando de que todos tiremos para el mismo lado y reconociendo sus falencias. El otrora mejor jugador del mundo nunca estuvo acostumbrado a las críticas por su trabajo. Es cierto que siempre hubo quien lo destrató por sus desordenes privados, pero esos siempre fueron agravios personales. Lo que se cuestiona ahora es su desempeño como manejador de grupo. Maradona es así, siempre lo fue y, en diferentes medidas, todos aportamos a la causa. Esto es Diego en estado puro (JPV dixit).
Para rescatar, indudablemente, las declaraciones de Juan Sebastián Verón. El mediocampista se puso en el rol de líder que tan bien lleva en su club y reconoció que lo de ayer fue un desahogo y que a partir de ahora es necesaria una autocrítica desde “el presidente de la AFA hasta el último jugador”.
Se esperaba un estadio-caldera, un partido jugado con dientes apretados, con mucho roce, como una final. No pasó casi nada de eso, el partido fue mediocre y en esa mediocridad se destacaron, Verón y Demichelis. El equipo argentino cuidó bien su arco y en una jugada con mucho de fortuna pudo marcar el único gol del partido.
Pero el hecho destacado fue, sin dudas, la frase del DT del combinado nacional: “que la sigan chupando”. La misma fue repetida en varias ocasiones.
Hay demasiadas cosas para analizar a partir de estas, cuanto menos desafortunadas, declaraciones. No voy a hacer una defensa corporativa del periodismo (porque además todavía no lo soy) porque en el medio hubo y hay de todo. En mi caso, y en muchos más, las críticas fueron dirigidas al mamarracho en que se había convertido la selección. Sin plan, sin apego al trabajo, convocatorias compulsivas, gloria y devoto para jugadores sin explicación (Papa, Carrizo, Andujar), el representativo de A.F.A. fue más un montón de individualidades que un verdadero equipo.
El papel del periodismo deportivo es algo que tenemos que revisar. El rol del comunicador está totalmente deformado en nuestro país. Con una exposición que sobrepasa lo recomendado, el conductor/notero/columnista de radio o TV, creyó que era el protagonista de todo esto y muchas veces las funciones se trastocaron. Hay para todos los gustos, los malintencionados, los oportunistas, arteros, los lamebotas, etc. Esta crítica (que tanto se le pide al equipo) también tiene que hacerse hacía adentro del periodismo deportivo (y el periodismo todo también).
De Maradona ¿qué otra cosa podíamos esperar? Realmente, no podíamos pretender que salga en un tono conciliador, tratando de que todos tiremos para el mismo lado y reconociendo sus falencias. El otrora mejor jugador del mundo nunca estuvo acostumbrado a las críticas por su trabajo. Es cierto que siempre hubo quien lo destrató por sus desordenes privados, pero esos siempre fueron agravios personales. Lo que se cuestiona ahora es su desempeño como manejador de grupo. Maradona es así, siempre lo fue y, en diferentes medidas, todos aportamos a la causa. Esto es Diego en estado puro (JPV dixit).
Para rescatar, indudablemente, las declaraciones de Juan Sebastián Verón. El mediocampista se puso en el rol de líder que tan bien lleva en su club y reconoció que lo de ayer fue un desahogo y que a partir de ahora es necesaria una autocrítica desde “el presidente de la AFA hasta el último jugador”.
Lamentablemente quedaron en segundo plano los análisis futbolísticos. El equipo jugó un partido aceptable, defensivo y muy conservador, pero tuvo un plan de juego definido y ejecutado con sobriedad. Nada más. Queda un año para delinear un trabajo serio si es que en Sud África se pretende algo más que un safari.
